Si vives en España, probablemente estés pasando unos días de calor insoportable. En mi caso, vivo pegada al ventilador, como si fuera mi gotero, y paso lo mejor que puedo las jornadas de trabajo así, refrescándome con duchas y baños en la piscina, y agua, mucha agua (el reto de beber 8 vasos de agua al día, lo tengo más que superado, con este calor).
Seguro que te viene a la cabeza, quizás después de comer, o a la hora de merendar, en lo bien que te sentaría un helado. Pero si tienes que cuidarte y controlar lo que comes, un helado a veces no es la mejor opción (cremas, natas, chocolates...ufff).
¿Pero, y si hacemos helados en casa? De esta manera controlamos un poco más los ingredientes y qué comemos.
Yo me he decantado por probar a hacer polos de fruta natural. No puede ser más sencillo, ni más fresquito. Te cuento cómo.