Llevo escribiendo desde que tengo memoria.
Empecé con un diario cuando tenía unos diez años. Después llegaron las agendas del instituto, donde mezclaba deberes con pequeños dibujos y recuerdos. Más tarde descubrí el bullet journal, las páginas matutinas de El camino del artista y un sinfín de cuadernos que, sin saberlo, siempre habían servido para lo mismo: organizar mi vida, pero sobre todo, entenderla.
Escribir ha sido mi forma de bajar el ruido cuando todo va demasiado deprisa. De aclarar idea, dar dar nombre a lo que siento. De volver a mí.
Con el paso del tiempo, me he ido dando cuenta que no es un hábito que he ido desarrollando, si no... una forma de vivir.
¿Por qué decidí escribir sobre Slow Planning?
Porque creo que vivimos en una época que nos empuja constantemente a producir, consumir, correr y compararnos. TODO EL TIEMPO. Todo está diseñado para que prestemos atención, rápidamente y sin apenas darnos cuenta o disfrutar, para pasar al siguiente vídeo, anuncio, compra...
Nos cuesta aburrirnos, leer despacio, o incluso ver una película sin estar mirando el móvil. Nuestra atención se ha ido al garete.
Nos sentimos culpables por dedicar tiempo a crear sin un motivo económico, simplemente por el placer de crear. Por descansar sin culpa -aunque sea algo que necesitamos mucho -, por desconectar de la tecnología... estar presentes.
No defiendo que la tecnología sea el enemigo, ni que necesitemos volvernos ermitaños. Pero sí creo que merece la pena preguntarnos quién está decidiendo cómo empleamos nuestro tiempo, nuestra atención y nuestra energía.
Para mí, vivir despacio no significa hacer menos. Significa elegir sin culpa qué merece un lugar en mi vida, y qué no.
Y, en cierto modo, eso me parece un pequeño acto de rebeldía.
No tengo una vida perfecta.
Y no quiero fingir que la tengo.
Sigo sintiendo ansiedad muchas veces.
Compro más papelería de la que probablemente necesito.
Hay semanas en las que apenas escribo.
Otras en las que quiero hacerlo todo y termino agotada.
Trabajo en marketing, una profesión cuyo objetivo muchas veces es captar la atención de las personas, mientras intento aprender a proteger la mía. Convivo con contradicciones constantemente. Supongo que, como casi todo el mundo.
Por eso no escribo desde una tarima, no soy científica, ni médico, ni psicóloga. Escribo desde la curiosidad, las preguntas que me hago. Desde el deseo de entender un poco mejor cómo vivir de una forma más consciente en un mundo que cada vez va más deprisa.
¿Qué encontrarás en este espacio?
Slow Planning es un lugar donde comparto las herramientas que me ayudan a pensar, crear y vivir con más intención. Quizás alguna también te pueda servir a ti.
Hablo de:
- Journaling, como herramienta para escucharnos y conocernos mejor.
- Libros que dejan huella, abren conversaciones o cambian nuestra forma de mirar el mundo.
- Papelería, como compañera de un proceso creativo.
- Rituales analógicos que nos ayudan a bajar revoluciones y volver al presente.
- Reflexiones sobre creatividad, descanso, consumo, tecnología, naturaleza y todas esas pequeñas cosas que, sin hacer mucho ruido, terminan construyendo una vida.
No busco respuestas rápidas. Me interesan más las preguntas que siguen acompañándonos mucho después de cerrar un libro o un cuaderno.
Escribo para quienes sienten que el mundo va demasiado deprisa. Quienes necesitan un espacio donde parar a pensar, quitándose la carga de "necesitar" generar contenido, productividad o rendimiento.
Personas que encuentran belleza en las pequeñas cosas de la vida, en los objetos con historia, libros con anotaciones en los márgenes, paseos por la naturaleza o las cartas escritas a mano. Para aquellas personas que creen que la creatividad no es un lujo, sino la forma de seguir siendo humanos.
Y para quienes piensan que una buena vida no consiste en hacerlo todo, sino en estar realmente presentes en aquello que elegimos vivir.
Si decides quedarte...
Me encantará seguir conversando contigo.
Puedes unirte a La Cartita de los Domingos, una newsletter escrita sin prisas, donde comparto reflexiones, lecturas, aprendizajes y alguna propuesta de journaling. Puedes unirte aquí.
También encontrarás el Club de Slow Mail, una comunidad que sigue creyendo en el poder de escribir y recibir cartas a mano. En este post encontrarás más información y cómo unirte.
Y, muy pronto, un club de lectura. Porque algunos libros no terminan cuando pasamos la última página: empiezan cuando los compartimos con otras personas.
Además, formo parte del Journaling Club, organizado por Luna de Tinta y Papel.
P.S. Quiero destacar que no soy ni médica, ni psicóloga. No vendo una fórmula para vivir mejor. Todo lo que comparto, viene de mi propia experiencia, o aprendizajes que voy incorporando por el camino. En caso de necesitar ayuda profesional, te recomiendo que busques profesionales colegiados.