Ponte en situación: Son las 20:30h de un miércoles. Llevas trabajando toda la jornada, de camino a casa, has parado a comprar cuatro cosillas que hacen falta, y nada más entrar, pusiste la lavadora. Mientras se lava la ropa, recoges un poco por casa, te pones a repasar los deberes de tus hijos, y comienzas a preparar la cena.
Al terminar, revisas tu lista (ojalá escrita, y no mental, querida): aún puedes ver 10 items sin tachar. Te mueres de ganas de tumbarte en el sofá, a no hacer nada (perderte en instagram, leer un libro, o simplemente ver un capítulo más de esa serie que estás viendo de cuando en cuando)... pero esa lista te quema. Quizás porque entre esos items, hay temas importantes, urgentes, o proyectos que se van moviendo, semana tras semana, en busca de ese hueco que nunca llega.
Y pese a que no has parado, sientes que "no has aprovechado bien" el día. Que podrías haberte esforzado un poco más y hacer alguna tarea más.
¿Te suena?


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