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viernes, 4 de octubre de 2013

#DIY de 5 minutos: tarjetas recicladas para recetas


Esta entrada participa en la Fiesta de Enlaces de las #diogeneras.

Os muestro cómo, con papeles, cartones y demás materiales que puedas tener en casa, he preparado una tarjeta para una receta.

Cerca del día que hice las galletas de plátano que os mostraba el otro día, me llamó mi abuela, y en la conversación salió el tema de las galletas. Ella me dijo que quería probarlas y que tenía que darle la receta. Le dije que otro día le llamaba y se la daba sin problemas.
Pero al colgar pensé: su cumpleaños está cerca, quizás es buena idea darle la receta entonces, pero como regalo...y acompañada de galletas de verdad.

Así que para el día de su cumpleaños, me puse a hornear de nuevo, y a rebuscar qué podía usar para entregarle la receta. Y se me ocurrió hacerlo reciclando papeles y materiales que tenía por casa:

Como base, utilicé el cartón de una revista que había comprado y que estaba en la papelera. Corté en la medida que buscaba (en este caso 10x15cm).


Encontré entre mis papeles un trozo de papel de regalo con un estampado de cupcakes. Lo pegué por el lado A y lo reforcé con washi tape en los bordes (el washi tape plegado para hacer el borde del lado B también -foto 2-). 

Hice una solapa con papel de un sobre color craft, y saqué varios sellos que tenía - con el que carvé de triángulo hice una banderola, y con el alfabeto, puse el nombre de la receta.
Con rotuladores, decoré y anoté la receta en la cara B. Y así es como quedó:


No tardé más de 5 minutos y así tiene la receta guardada de forma un poco más especial

jueves, 25 de octubre de 2012

Mini-truco: cómo pintar una pared con dos colores, sin manchar


Los trucos que usamos normalmente para pintar detalles pequeños se pueden poner en práctica a mayor escala.
En este caso, queríamos pintar una habitación en dos tonos: rojo y gris (aunque la foto no parezca gris, os aseguro que la pared tiene ese tono). Pero en seguida nos topamos con un problema: si pintábamos cerca del borde, que es la esquina donde se juntan las paredes de ambos tonos, manchábamos la pared de al lado.

Para no eternizarnos pintando, llegamos a ésta solución:




Usando cinta de carrocero, tapábamos el borde de la pared que queríamos pintar. De ésta forma, si nos salíamos pintando, no llegábamos a manchar la pared contraria. Pero no llegábamos a pintar hasta el borde, si no que dejábamos un hueco de unos 3 o 4cm sin pintar. Una vez listo, hacíamos lo mismo con el otro lado: tapábamos y pintábamos, dejando ese margen.

Para rellenar el margen de cada color, y buscando hacer un corte recto entre ambas paredes, hacíamos así:
Primero elegíamos el color a usar (el rojo o el gris). Con trozos pequeños de cinta de carrocero (en tiras de 20 cm aprox), que pegábamos en la pared a tapar y haciendo una línea recta, vamos pintando la pared seleccionada.

Tras pasar el rodillo/brocha, quitábamos la cinta de carrocero, y seguíamos en el siguiente tramo.
Tras terminar una pared, se deja secar la pintura y se puede hacer lo mismo con el otro color.


¿Por qué así? Porque vimos que al pintar al principio la pared con rodillo normal, si queríamos aproximarnos al borde, teníamos dos problemas:
1. se manchaba la pared contraria
2. no se hacía un corte limpio y recto, sino que daba la impresión de ser "ondulado"

Al decidir pintar todo menos el margen, ganamos en rapidez. El sistema de completar los márgenes poco a poco no lleva apenas tiempo (pues no debes ir corrigiendo luego).

Es recomendable ir en tramos pequeños, pues así controlas que ni manchas ni te tuerces.


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