Junio llega ya a su fin, y aunque normalmente me suele gustar, porque hace calor pero no en exceso (no me gusta ni el frío exceso ni el calor exceso), la piscina está abierta, las vacaciones cada vez más cerca, el ritmo de trabajo baja mucho y me permite descansar... vamos, todo bueno. Pero este año, una vez más el destino ha querido ponernos a prueba.
Aviso: la siguiente historia es personal y bastante triste. Si lo que estás buscando son tutoriales o recetas, te recomiendo bajar al final hasta las fotos. O seguir leyendo el resto de entradas del blog, con diferencia mucho más animadas. Si decides quedarte conmigo, y leer mi historia, te la cuento encantada, y te agradezco tu tiempo y tu lectura.






